Historia de una gamba
Mi nombre es Bubba, y si, soy una gamba. Antes vivía en una tienda de animales, una de estas que hay en todos los centros comerciales. El caso es que un día llegó un niño de unos 8 años buscando una mascota. Estuvo viendo a los perros, a los gatos y todos los peces. Cuando llegó a mi pecera se quedó parado mirándome fijamente. No sabía si era un ciempiés submarino o un pulpo con coraza o igual un animal prehistórico. Estaba tan alucinado que tuvo que comprarme y llevarme a su casa. No entraré en detalles de cómo fue el trayecto ni de cómo es la casa porque ir dando tumbos dentro de una bolsa de plástico llena de agua caliente es fácil para ir pillando detalles. Además, esa es otra, es que todavía no se han dado cuenta los de las tiendas de animales que el agua dentro de las bolsas de plástico se calienta? Cuando llegamos no sabía si me iba a meter en una pecera o en un bote de mayonesa.
La verdad es que la pecera donde me metió era enorme!! Podía cansarme nadando ahí dentro. Se estaba muy bien. El único problema era que cuando se ensuciaba era muy dificil limpiarla debido a su tamaño. He dicho ya que era enorme? Claro el problema de no poder limpiarla es que se llenaba de moho y la verdad es que daba un poco de asco nadar por ahí. En una de estas mi dueño Lucas, ah! Es verdad que no os he presentado, este es Lucas, mi dueño. A lo que iba, tuvo una gran idea (una idea de un niño de 8 años, imagínate) pensó que si los animales con patas que ha visto, como perros, o gatos, o elefantes, se podían amaestrar y que, como por ejemplo los gatos, podía enseñarme a limpiarme a mi mismo y ya puestos la pecera entera, si, esa, la enorme pecera. Así que con eso se puso.
Todos los días en cuanto llegaba del colegio iba corriendo a su cuarto para enseñarme el truco de la limpieza. Vaya con niño listo y sus ideas de 8 años. Lucas se sentaba delante de la pecera y me hablaba, claro que ni el habla el idioma gamba y yo no hablo el humano pues así nos entendíamos. Un día se le ocurrió que igual las gambas éramos como los monos, que imitan los gestos. Pues ahí que se puso muy serio delante de la pecera a hacer gestos como si limpiase para que yo hiciera lo mismo. Esto si que lo entendía, pero claro tengo que hacerme el loco para no limpiar la pecera.
Era bastante gracioso verlo, uno haciendo monerías intentando enseñarme a limpiar la pecera, yo creo que con todas las horas que se había pasado intentando enseñarme, hubiese limpiado la pecera, ahora estaría como los chorros del oro. Pues eso, que me voy por las ramas y me pierdo. A lo que iba, Lucas ahí de pie haciendo el tonto y yo dentro de la pecera dando volteretas y haciendo todo tipo de tonterías.
Sus amigos no entendían el porque de una gamba. Por que no un perro, o un gato, o el típico pez de colores que se te muere a la semana? Le decían que las gambas no eran mascotas, que eran comida navideña. A Lucas le daba igual, él era feliz con su gamba que no limpiaba pero daba volteretas como nadie.
Con el tiempo dejó de intentar enseñarme a limpiar la pecera y se dio cuenta de algo que yo ya había pensado, que todos esos esfuerzos que estaba haciendo todos los días durante horas, con hacerlos una vez al mes y durante un rato solo era más cómodo. Así que una vez al mes limpiaba la pecera y todos contentos. Yo seguía haciendo piruetas de todo tipo cuando me aburría. La verdad que en una pecera tan enorme el no tener compañeros se hace un poco agobiante. Me aburría ya de hablar con mi eco. Lucas se dio cuenta, no de mi aburrimiento, si no de las volteretas tan estupendas que daba. Así que decidió llamar a un programa de la televisión que hablaba de animales para que contasen mi historia. Como es lógico, la emisora se rió de él. Lógico por otra parte, imagínate que te llama un niño de 8 años diciéndote que tiene como mascota una gamba que da volteretas. Muy disgustado fue a contárselo a su madre, que tampoco le creía, decidió subir a verlo ante la insistencia de su hijo. Y claro, yo me puse a hacer todo tipo de virguerías. La madre alucinada cogió la cámara de video y se puso a grabarme. De aquí a Hollywood en nada!! Me grabó unos 10 minutos y envió la cinta al programa de animales, y ya de paso a uno de videos graciosos, De estos que alguien haciendo el tonto con un palo se da siempre entre las piernas, o de los que sale alguien cayéndose de una forma muy patosa. Bueno pues mandó la cinta también a uno de esos programas, a ver si sacaba algo de dinero.
La llamaron de los dos. El de los animales querían entrevistar a Lucas durante 5 minutos en su programa. Y del otro programa, llamaron porque habían seleccionado nuestro video. Todos contentos. Lucas hablaría de su famosa gamba gimnasta Bubba y demostraría a todo el mundo que las gambas somos un gran animal de compañía. Y la madre de Lucas contenta también porque se iba a embolsar una pasta con mi video dando volteretas.
CONTINUARÁ...


loco hugo dijo
esto no bale nada
13 Noviembre 2005 | 10:57 PM