Logica
En momentos de necesidad o tristeza tendemos a buscar a esa única persona que nos entiende. Esa persona que va a decir las palabras mágicas que nos van a sacar del pozo. Pero la persona que creemos “mágica” es realmente la persona más indicada? A veces por ciertas esperanzas del pasado o por ciertas situaciones anteriores tendemos a ir a buscar consejo a los lugares equivocados. Volvemos a una imagen de cierta estabilidad. Una estabilidad falsa. Falsa porque con el prisma del tiempo todo lo malo parece olvidarse.
Y por que no olvidar lo malo y solo recordar los buenos momentos? Acaso no queremos que se nos recuerde por nuestras buenas acciones y no por las malas? No es mejor que quede un recuerdo de los buenos momentos?
Entonces por que parece que en esos casos de necesidad tendemos de equivocarnos por sistema? Si tal vez esa persona nos conoce bien. Si se piensa bien esa persona nos conoce tanto psicológica como físicamente. Da igual el tiempo compartido (un par de meses no cuenta) al final esa persona se acaba convirtiendo en parte de ti. Es lo que hace el estar enamorado. Crees que la otra persona es lo más maravilloso del mundo. Y al sentirse miserable siempre tendemos a esa sensación de seguridad que nos otorgaba la otra persona únicamente con existir y estar a tu lado.
Por supuesto, a corto plazo funciona. Pero con el tiempo esa solución provisional que nos pareció tan buena en un principio y en un momento de desesperación acaba agrandando el problema. O por lo menos pasa a formar parte del problema. Añade un sentimiento de soledad y en cierto modo fracaso. Por supuesto no siempre es así. Sería una forma muy simple de generalizar. Aunque siempre suele ocurrir de esa manera.
Un problema al que no te enfrentas no desaparece por si solo. Hay cosas que por mucho que creamos que podemos solucionar simplemente dejándolas en un rincón perdido de la memoria, no desaparecen. Se quedan donde las dejes y acaban acumulándose. Es algo parecido al síndrome de Diógenes. Pero en este caso con recuerdos o problemas no solucionados. Algo parecido a los fantasmas. Dicen que los fantasmas son almas que tienen algo pendiente en la tierra. Algo que les ata y hasta que no se solucione no pueden descansar.
Entonces a quien puedes llamar en estos casos? No, a los cazafantasmas no. A tu circulo más cercano de amigos que te conocen casi tanto como la otra persona? Eso es lo que realmente queremos hacer o es algo que debemos hacer? Buscar un punto de vista más objetivo que nos haga enfrentarnos al problema con más fuerzas y con otro enfoque? Eso es lo más lógico, pero a veces lo lógico no es lo más simple.
Tendemos a complicar todo. Puede ser por simple diversión. Si todo tuviese una solución simple y rápida nos convertiríamos en seres sin capacidad de pensar. Claro que también la televisión y todas las facilidades actuales nos están convirtiendo en meras carcasas vacías vestidas con lo que dictan las modas.
Entonces en cierto modo complicarse tampoco es malo. Hay que saber en que complicarse y en que simplificar y buscar la solución.
Como en todo, hay que pensar antes de tomar cualquier decisión. Todas nuestras acciones y decisiones nos llevan a algo. Está en nuestra mano que ese “algo” sea bueno y no provoque más desajustes.




ka dijo
...¡ya te estás sacando billete xa palma!... que esto me lo tines que contar con un vino...
17 Enero 2008 | 07:53 PM